
Estaba estudiando el Sufismo, cuando no conocía una palabra y fui a mi pieza a buscar un diccionario. De regreso, veo una sombra que pasa por la calle, sombra que se debía al sol que estaba a espalda de la persona, la sombra daba hacia el lado Este de la calle… me devuelvo y espero a que pase la persona dueña de la sombra,… era una mujer, con un hijo de la mano, era un varoncito. Esta mujer de facciones aymaras, cabe rescatar que este valle se caracteriza por la cantidad de aymaras que hay a lo largo de todo este valle. Llevaba a su hijito de la mano derecha, en la mano izquierda tenía una bolsa de una compañía de celular, y dentro de esa bolsa había leche, de esa leche que reparten en las postas a lo largo de todo chile, bueno a dónde quiero llegar con esto, a que esto me trajo algunos recuerdos… Yo, o sea nosotros, no siempre tuvimos la misma situación económica que ahora, como toda familia tuvimos buenos como malos tiempos. En mi niñez con mucha frecuencia frecuentaba (que redundante ¬¬*) estos centros denominado “posta”, ya que siempre y especialmente en invierno solía resfriarme.
Mi Madre se despertaba tempranito para ir a pedir hora con el doctor, cabe decir que esta es una atención gratuita, me dejaba durmiendo, después venía a buscarme para yo poder ir al doctor. Pasaba mucho tiempo, mientras yo si estaba con mucho sueño dormía en los brazos de mi madre, o simplemente jugaba con otros niñitos que estaban en la misma situación que yo. Después de mucho tiempo me llamaban para pesarme, medirme, y después de mucho mucho mucho mucho rato más me llamaban para entrar con el doctor, mientras me llamaban, la mayoría de las veces me sentía mejor cuando entraba al cuarto del doctor. ¿Qué quiero rescatar? Que es mucho el tiempo en que esperábamos, claro se podría decir lo que muchas abuelas dicen: “pobre y regodeona”, pero no es una cosa de regodeona, en más de una ocasión nosotras llegábamos antes, y la gente que llegaba después salía antes que nosotras, claro que la disculpa de la persona que daba las horas era “ay!, es que día vuelta las fichas, disculpen”, y en ese momento, yo siendo una niñita, me enojaba y también venía la cara de disgusta de mi mamá. Ahora eso fue cuando no estábamos económicamente bien, pero cuando a mi Padre se afilió con Consalud, en ese entonces así se llamaba no sé como se llama pero tiene otro nombre. Mi Madre le encargaba a mi Padre que comprar un bono, en ese entonces no sabía lo que era bono, y que sacara hora con el doctor Mamani, a todo esto este doctor me atendió de muy chiquitita. En la consulta, o sea en la sala de espera, que en realidad no esperaba nada, o sea nada comparado con lo que esperaba en la posta, veía otro tipo de gente no la misma gente indígena que comúnmente frecuentaba la posta. El vestuario era diferente, los hijos eran diferentes, me sentí diferente, en la posta me sentía igual a todos, ahí era diferente le sentimiento. Al pasar a la consulta del Doctor… definitivamente era otra cosa, una sala más grande, otro aroma, una asistente, dibujitos en la pared, más amabilidad… y ahí me detengo. ¿¿¿Porqué hay que pagar para que te atiendan mejor???!, siendo yo pequeña ya me daba cuenta del trato que me daban, y ahora gracias a la imagen de la madre llevando a su hijo de la mano con leche purita cereal en la mano trajo de nuevo sentimiento e imágenes de mi niñez. Después a medida que iba creciendo ya reconocía mejor el lugar, era bien bonito todo el lugar, era una consulta que no estaba ni en un hospital, ni en una clínica, ni en una posta, sino que estaba ubicada en una avenida, claro que igual cerca del hospital. Ahhhhh, que bien me siento, al transcribir este sentimiento de molestia a palabras un poco más sólidas, este pensamiento no se relegará a mi inconciente personal porque lo acabo de materializar.
Y hasta el día de hoy la gente se sigue levantando antes de las 7 am para poder atenderse con el doctor que viene 3 veces a la semana, siguen esperando mucho, si la gente que trabaja en la posta, y con esto hablo de toda la gente, la atención sería mejor, más rápida, el doctor, la matrona, la kinesióloga, la paramédica que vive ahí, los que hacen la limpieza, y todos los que están metidos ahí, quisieran un poquito más a su prójimo las cosas serían diferentes. Y eso...
Conclusión: No estamos solos en este mundo, si queremos estar bien, debemos poner de nuestra parte.
Polonesa.-
Mi Madre se despertaba tempranito para ir a pedir hora con el doctor, cabe decir que esta es una atención gratuita, me dejaba durmiendo, después venía a buscarme para yo poder ir al doctor. Pasaba mucho tiempo, mientras yo si estaba con mucho sueño dormía en los brazos de mi madre, o simplemente jugaba con otros niñitos que estaban en la misma situación que yo. Después de mucho tiempo me llamaban para pesarme, medirme, y después de mucho mucho mucho mucho rato más me llamaban para entrar con el doctor, mientras me llamaban, la mayoría de las veces me sentía mejor cuando entraba al cuarto del doctor. ¿Qué quiero rescatar? Que es mucho el tiempo en que esperábamos, claro se podría decir lo que muchas abuelas dicen: “pobre y regodeona”, pero no es una cosa de regodeona, en más de una ocasión nosotras llegábamos antes, y la gente que llegaba después salía antes que nosotras, claro que la disculpa de la persona que daba las horas era “ay!, es que día vuelta las fichas, disculpen”, y en ese momento, yo siendo una niñita, me enojaba y también venía la cara de disgusta de mi mamá. Ahora eso fue cuando no estábamos económicamente bien, pero cuando a mi Padre se afilió con Consalud, en ese entonces así se llamaba no sé como se llama pero tiene otro nombre. Mi Madre le encargaba a mi Padre que comprar un bono, en ese entonces no sabía lo que era bono, y que sacara hora con el doctor Mamani, a todo esto este doctor me atendió de muy chiquitita. En la consulta, o sea en la sala de espera, que en realidad no esperaba nada, o sea nada comparado con lo que esperaba en la posta, veía otro tipo de gente no la misma gente indígena que comúnmente frecuentaba la posta. El vestuario era diferente, los hijos eran diferentes, me sentí diferente, en la posta me sentía igual a todos, ahí era diferente le sentimiento. Al pasar a la consulta del Doctor… definitivamente era otra cosa, una sala más grande, otro aroma, una asistente, dibujitos en la pared, más amabilidad… y ahí me detengo. ¿¿¿Porqué hay que pagar para que te atiendan mejor???!, siendo yo pequeña ya me daba cuenta del trato que me daban, y ahora gracias a la imagen de la madre llevando a su hijo de la mano con leche purita cereal en la mano trajo de nuevo sentimiento e imágenes de mi niñez. Después a medida que iba creciendo ya reconocía mejor el lugar, era bien bonito todo el lugar, era una consulta que no estaba ni en un hospital, ni en una clínica, ni en una posta, sino que estaba ubicada en una avenida, claro que igual cerca del hospital. Ahhhhh, que bien me siento, al transcribir este sentimiento de molestia a palabras un poco más sólidas, este pensamiento no se relegará a mi inconciente personal porque lo acabo de materializar.
Y hasta el día de hoy la gente se sigue levantando antes de las 7 am para poder atenderse con el doctor que viene 3 veces a la semana, siguen esperando mucho, si la gente que trabaja en la posta, y con esto hablo de toda la gente, la atención sería mejor, más rápida, el doctor, la matrona, la kinesióloga, la paramédica que vive ahí, los que hacen la limpieza, y todos los que están metidos ahí, quisieran un poquito más a su prójimo las cosas serían diferentes. Y eso...
Conclusión: No estamos solos en este mundo, si queremos estar bien, debemos poner de nuestra parte.
Polonesa.-